Monseño Mariano Hurtado

El sacerdote fundador de Hogares “La Providencia”
será distinguido por el Premio a la Filantropía 2013

Ante la necesidad y el desamparo no se debe escatimar ningún trabajo o esfuerzo a favor de los demás, bajo esta premisa es que monseñor Mariano Hurtado Guerrero ha entregado gran parte de su vida al cuidado y educación de miles de niñas. Por su incansable labor de más de cinco décadas al servicio del prójimo, sobre todo las niñas sin hogar o sin familia que viera por ellas, monseñor Hurtado será reconocido este miércoles con el Premio a la Filantropía 2013, en la categoría de Persona. Para ello, se tomó en cuenta su gran compromiso con los más necesitados,a través del apoyo económico y moral, pero en especial su amor a la humanidad, expresado en la ayuda desinteresada. A través de su principal obra, Hogares “La Providencia”, el padre Hurtado se convirtió durante poco más de 50 años en el apoyo de las pequeñas que por alguna u otra razón necesitaban de techo, alimento, cobijo y sobre todo amor. Monseñor Mariano, nacido el 26 de julio de 1929 en Sahuaripa, Sonora, se ordenó sacerdote el 27 de mayo de 1959, y tan sólo tres años después el destino se encargó de poner en sus manos a la niña que le hiciera ver la necesidad de una casa hogar. Mientras servía como vicario cooperador y me gritan ‘¡tata, tata!’, a veces no las recuerdo de momento porque salen chicas de aquí y ya vienen grandes”, señaló, en referencia a la relación tan familiar que logró con las menores. Además del objetivo de pro se preocupó por educarlas y prepararlas para el futuro, por ello también se fundaron la Escuela Primaria “Mons. Mariano Hurtado Guerrero” (antes “Felícitas Zermeño”) y el Jardín de Niños “Las Rosas”. Todavía incluso después de dejar la casa hogar, al concluir la primaria, centenares de niñas continuaron sus estudios y hasta llegaron a convertirse en todas unas profesionistas.  El padre Mariano no estuvo solo en su encomienda de protegerlas, pues algunas personas lo acompañaron hasta su retiro de la casa hogar. Actualmente, la institución es dirigida por el padre Víctor Hugo Serrano, junto con María del Carmen Quiñones Beltrán y otras señoras que desde hace varios años se han dedicado a servir.

MEDIO SIGLO DE COBIJO Por su avanzada edad, y luego de más de medio siglo de dar cobijo y protección a quienes no lo tenían, el padre Hurtado decidió, En una foto de archivo de 1964 monseñor Mariano Hurtado aparece con niñas de la Casa Hogar “La Providencia”. en acuerdo con el arzobispo de Monseñor Mariano Hurtado celebró los 50 años de “La Providencia” en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús de la colonia 5 de Mayo.

Perfi l:

Nombre: Monseñor Mariano Hurtado Guerrero

Nació el 26 de julio de 1929 en Sahuaripa, Sonora

Se ordenó sacerdote el 27 de mayo de 1956

Estudios superiores en Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Sonora

Licenciatura en Orientación Familiar en la Universidad de Navarra, en España

Hasta 2013 director general en Hogares “La Providencia”, A.C.; Escuela Primaria “Mons. Mariano

Hurtado Guerrero” (antes “Felícitas Zermeño”) y Jardín de Niños “Las Rosas”

El 1 de diciembre de 1962 se constituyó Hogares “La Providencia”

Niñas atendidas en casi 52 años: Más de 3 mil

Misión y objetivo: Formar a las niñas desvalidas como mujeres íntegras, proporcionándoles atención, apoyo y educación para el desarrollo óptimo del ser humano

Actividades: Auxilio, protección y cobijo a la niña desvalida, proporcionándole habitación, alimentación,

vestido, enseñanza, estudio, asistencia médica y cualquier otra ayuda que tienda a elevar su condición económica o moral de las mismas.

Hermosillo, dejar su lugar como director de “La Providencia”, hace casi un año. Eso sí, desde el momento en que lo anunció dejó en claro que su retiro era sólo de la casa hogar mas no en lo espiritual, pues sería un “sacerdote para siempre”. “Es mi retiro de la obra social, en el aspecto puramente social, porque en lo religioso tengo mucha gente qué atender, estaría dividido si mequedo con la obra social y por consiguiente no tan efi caz ni para una obra ni para la otra”, dijo en aquella ocasión. Su siguiente labor como sacerdote fue en el Santuario Guadalupano, con el padre César Castillo, donde también prometió ayudar a cualquier fi el que solicitara su ayuda y prestar el auxilio siempre que le fuera posible. “Iremos con el padre César Castillo en el Santuario, y ojalá y podamos salir adelante con esto del sacerdocio que es para siempre, tú eres sacerdote para siempre, o sea, no puedo dejar de serlo”, afirmó entonces.