Altruismo es el proyecto de vida de Aída Isibasi
ROBERTO BAHENA
rbahena@elimparcial.com
Hermosillo, Son.(FJSH)
El perder a un ser querido muchas veces puede ser motivo de
dimitir en la vida, de darse por vencido, pero para algunas
personas es cuando sacan su potencial y se alimentan del
dolor para ayudar a los demás como le sucedió a Aída
Josefina Isibasi Araujo de Hodgers. A raíz de la muerte de
su esposo don Gustavo Hodgers, decidió formar distintas
asociaciones en apoyo a viudas de escasos recursos como
Damas de Chantal A. C. o brindar ayuda a través de la
Agrupación George Papanicolaou, motivo por el que hoy
recibirá el Premio a la Filantropía Sonora 2011, que otorga
la Fundación Healy, en la categoría personal, aunque ella lo
comparte con todo su equipo. Aída Josefina Isibasi Araujo de
Hodgers es una mujer luchadora desde temprana edad, es de
las pocas mujeres que en su juventud concurrían en estudios
universitarios, inclinándose por la hoy extinta carrera de
Farmacia en la Universidad de Sonora. Formó parte de equipos
deportivos a pesar de que en aquellos tiempos no era bien
visto que las mujeres practicaran actividades físicas o
participaran en competencias de esa índole, impulsora y
defensora de la paridad de género, admiradora del trabajo de
las féminas, pero sin crear divisiones. “Para mí es muy
interesante la paridad de género y que a la mujer se le dé
la oportunidad, yo soy promotora de que si alguna vez puedo
ayudar a otra mujer, lo hago con mucho cariño y con todo
amor, soy una admiradora del trabajo de la mujer y por
supuesto sin hacer divisiones para mí tanto el hombre como
la mujer, pueden lograr sus objetivos”, expresó. A
continuación la entrevista completa con la ganadora del
Premio a la Filantropía 2011, que recibirá este 5 de junio
como reconocimiento a su trayectoria como benefactora
social. ¿Cómo surgió la idea de formar la Agrupación George
Papanicolaou? Sucedió a raíz de la muerte de mi esposo el
profesor Gustavo Hodgers, que contrajo cáncer en el
estómago, me tocó ser testigo y en un periodo muy corto
porque se le detectó en una etapa terminal, cuando se le
detectó 6 meses después murió de este terrible mal llamado
cáncer. Ahí fue cuando empecé a tener contacto con los
familiares de los enfermos y de alguna forma empecé a darme
cuenta de lo terrible que es esta enfermedad, no sólo
sentimentalmente lo que le afecta a la familia, sino también
económicamente, hay gente que sin tener los recursos es
doble su padecimiento, el tener un problema de una posible
muerte y no tener con qué curarlos, ahí fue donde me nació
la idea de formar George Papanicolau. ¿Qué es lo que rescata
de los 28 años que tiene George Papanicolau? Rescato dos
puntos de vista importantes que son los de la agrupación, el
dar ayuda a los enfermos de cáncer de escasos recursos
económicos y sin seguridad social y por el otro es la
prevención, la prevención es necesaria porque es la única
que llega abatir el gran índice de mortalidad que existe de
esta enfermedad. ¿Es muy alto el índice de mortalidad por
cáncer en Sonora? Definitivamente sí, por ejemplo, en los
dos tipos de cáncer en la mujer que se pueden prevenir, que
son el cáncer de mama y el cérvico uterino, ahorita
afortunadamente el cérvico uterino a disminuido un poco,
pero el cáncer de mama ha aumentado y a nivel estatal el
cáncer de mama es el que tiene la más alta incidencia en la
mujer. ¿Tiene alguna anécdota o historia de vida a lo largo
de estos 28 años de vida de George Papanicolaou? Cuando
iniciamos esta actividad, que empecé con seis amigas muy
queridas y gracias a ellas pudo seguir, les contagié la
idea, ellas de alguna manera tenían algún problema de cáncer
y sabían lo que era esta enfermedad, empezamos con unas
reuniones y creíamos que ya no íbamos a seguir creciendo,
pero ya que nos enfocamos y que empezamos a ver la
problemática y el gran número de pacientes que había por
esta enfermedad, decidimos constituirnos en Agrupación
George Papanicolaou.
Fuimos orientados por el doctor Inguanzo que era el único
oncólogo que existía aquí en esa época, ahí fue cuando
empezamos nosotros a poner nuestros objetivos y detectar el
número de posibles pacientes. Fue así que la primer paciente
que tuvimos una señora de 36 años con cáncer cérvico
uterino, pero cuando llegó con nosotros ya estaba
completamente invadida, ya no sólo había metástasis en el
estómago, sino en todo su cuerpo, eso a nosotros nos impactó
muchísimo, no teníamos ningún recurso, nosotros mismos
subíamos y bajábamos a la señora para darle los tratamientos
de quimio y radioterapia con el doctor Inguanzo, nos impactó
por lo joven porque en la etapa en que nosotros la ayudamos,
que fue en la terminal, se nos murió y nos dejó muy
impactados. Son muchísimos casos, es imposible enumerar a la
luz, pero cada vez que nosotros tratamos un paciente nos
concientiza y damos gracias a Dios que nos ha dado la
oportunidad de dar el apoyo a la gente que está con este
problema y le damos ayuda moral, espiritual y económica.
¿Era el único oncólogo en aquellos tiempos (1984)? El doctor
Miguel Inguanzo Varela era el único oncólogo y la única
unidad de radioterapia, era la que había ahí con él,
posteriormente por parte de la Agrupación George
Papanicolaou propiciamos que se instalara por primera vez de
carácter público, en coordinación con el patronato del
Hospital General del Estado y la Secretaría de Salud y una
idea que nació en George Papanicolaou, pugnamos porque por
primera vez se pusiera una unidad de radioterapia y que se
instaló en el Hospital General del Estado. ¿Cómo se fue
sosteniendo económicamente la Agrupación? En la medida que
fuimos creciendo, afortunadamente nos dimos a la tarea de ir
invitando mayor número de voluntarias que concientizaran.
Tuvimos la fortuna gracias a Dios, siempre lo decimos, que
don Enrique Mazón nos apoyó a raíz de que su hija Dora
Alicia Mazón de Molina, quien murió de un cáncer cérvico
uterino, nosotros lo invitamos a que formara parte de
nuestro equipo, don Enrique siempre fue un hombre
filántropo, un hombre que siempre ayudó a todas las causas,
lo ayudamos a que formara parte del equipo y así fue con la
coordinación de él en el área de finanzas y tu servidora en
lo que era la estructura de hacer el voluntariado, fue que
gracias a Dios con el trabajo de él y de las voluntarias,
empezamos a trabajar. Él fue el que en un momento dado, como
el presidente del comité de finanzas que fue de por vida,
gracias a sus relaciones, fue como pudimos hacer nosotros
inicialmente el albergue Dora Alicia Mazón de Molina, porque
nos estaban llegando muchos parientes de pacientes de fuera
de Hermosillo y que nosotros no podíamos sostener, pero
hicimos ese albergue al que le pusimos el nombre de Dora
Alicia Mazón de Molina en homenaje a su padre, por apoyarnos
y ayudarnos a salir adelante en el apoyo económico para
poder nosotros apoyar a los pacientes. Los tres objetos con
los que nos iniciamos fue dotar de un albergue a la ciudad
de Hermosillo, porque no había para pacientes de cáncer,
poner un banco de medicamentos porque no existían en ese
entonces, había casi puro medicamento en Estados Unidos, nos
dimos a la tarea de hacerlo y dotar de una radioterapia que
no había en Hermosillo, esos fueron los tres objetos con los
que iniciamos a corto plazo. ¿Qué enseñanzas le ha dejado el
apoyar a las personas con este padecimiento durante 28 años?
Es algo fabuloso, es algo a lo que le damos gracias a Dios
de que podamos ejercer esta ayuda al prójimo, como lo exige
la filosofía de Dios nuestro señor, porque en realidad el
estar en contacto con el enfermo de cáncer, que su vida está
en una etapa de que puede perecer en cualquier momento,
reaccionan en una forma que lejos de nosotros poderles
transmitir alguna enseñanza ellos son con su estilo y su
forma de actuar en ese momento de su vida, aprendemos
muchísimo de ellos, de la forma en que tratan ellos de salir
adelante a pesar del enorme problema que tienen. ¿Ha
recibido apoyo de su familia? Indiscutiblemente, primero de
mi madre que en paz descanse, que fue ella una de las que
comenzó, también mi marido el profesor Gustavo Hodgers
estando enfermo yo le planteé esta idea, de hacer una
institución de apoyo a los enfermos de cáncer, me dijo
adelante si tú lo quieres hacer que sea de manera auténtica
y no quieras hacerlo por un momento de querer destacar nomás
por esa actividad, si lo haces de todo corazón seguro que
sí. Y él fue él primero que me apoyó, mi mamá que siempre lo
hizo, mi hijo que siempre ha estado pendiente, así como mis
hermanos y mis cuñadas, ellos han sido el motor que han
permitido que yo trabaje, sobre todo también las voluntarias
que son una gente maravillosa. Yo cuando empecé esta
actividad, dije que mi proyecto de vida iba a ser luchar
contra el cáncer hasta el último día de mi vida y tengo la
gran satisfacción que las voluntarias que se han ido sumando
que han durado muchísimo tiempo, se enamoran de la tarea y
me dicen, ya no nomás es tu proyecto de vida, tú de alguna
forma nos convenciste de que sea nuestro proyecto de vida y
por eso estamos aquí. ¿Cuántos voluntarios integran la
agrupación? Somos alrededor de 30 locales, pero nosotros ya
fundamos una organización a nivel estatal, estamos en 22
municipios, en eso tenemos alrededor de 300 voluntarias, que
está constituido por un consejo médico, un comité de
finanzas y agrupación juvenil, son los tres elementos que
nos integran y las voluntarias que serían los cuatro
vértices en los cuales trabajamos, pero ya no nomás en
Hermosillo, que aquí es la pionera e indiscutiblemente que
la de mayor alcance ha sido Hermosillo, pero ya se ha
permeado a los otros municipios que están bajo la misma
mística de ayudar a los pacientes y manejar la prevención,
se ha crecido en las ciudades más importantes de Sonora.
¿Cuáles son las áreas de combate al cáncer que tienen en
George Papanicolaou? Muchas veces nosotros por el nombre de
Papanicolaou piensan que nada más es de apoyo a la mujer,
pero no, tenemos por ejemplo, en otra área de prevención que
es el cáncer de próstata en el hombre, eso mismo se trabaja
en los otros municipios. Además tenemos la clínica para
dejar de fumar, aquí dentro de la Agrupación esta la lucha
contra el tabaquismo porque sabemos también que es el factor
de riesgo que más llega a producir cáncer y por eso tenemos
nuestra clínica para dejar de fumar. Tenemos internamente un
Club de Voluntades que se llama, es un grupo interno que da
ayuda a las pacientes mastectomizadas, a las que tienen
problemas de mama y a ellas ahí se les da apoyo moral,
espiritual, se les dan pláticas sobre la prevención, sobre
cómo aumentar su autoestima, se les dan prótesis de mama,
pelucas y esto es a población abierta, este tipo de
programas tanto la clínica, como el Club de Voluntades es a
población abierta, igual que el módulo juvenil. Lo que sí
está muy sujeto a limitantes es la ayuda directamente al
paciente cuando ya lo apoyamos en su enfermedad. ¿Qué siente
ahora que recibirá este reconocimiento? La verdad
indiscutiblemente es muy emocionante, pero yo siempre lo he
dicho desde que empecé con esta actividad, que puede nacer
una idea en tu cabeza, pero si en un momento dado no cuentas
con un equipo y con la gente que se responsabiliza y esta
motivada para seguir, como hay muchas que existen a nivel
estatal y local, creo que este premio de alguna manera sí lo
merezco, más que todo se lo debo a ese grupo de personas que
entraron a colaborar con nosotros. ¿Este reconocimiento
entonces es para todos ellos? Absolutamente, aunque me lo
den a mí como representante, pero es para todos. Además
Damas de Chantal, que es la otra asociación en la que
también trabajo, somos un grupo que damos ayuda a las viudas
de escasos recursos económicos, esta institución nació
también hace 28 años y se formó precisamente al inicio con
un grupo de señoras que todas habíamos enviudado y que de
alguna forma podíamos apoyarnos unas a las otras, porque la
pérdida de tu pareja hace un cambio total de tu vida. Ya
cuando me invitaron a mí y se hacía una especie de café, le
comenté a mis compañeras que a mí me gustaría trascender,
que no nomás había que darnos el apoyo entre nosotras, que
nos constituyéramos y fue entonces cuando nació Damas de
Chantal A. C. y desde entonces bajo el proyecto de ayudar,
hemos ayudado a muchísimas viudas desde el punto de vista
que le damos pláticas, capacitación, gracias a
Dios, al trabajo que se ha hecho damos becas, damos
mensualmente alrededor de 65 despensas, aparte con las
pláticas y capacitación que les permiten levantar el
autoestima.
También orientamos a las viudas porque muchas veces las
viudas de escasos recursos económicos no saben cuál es su
situación, ya hemos rescatado del Seguro Social porque
muchas señoras no saben que sus esposos tenían derecho y al
hacer la investigación nos damos cuenta de que tenían
derechos y hemos logrado gracias a Dios conseguir que se le
den las jubilaciones o pensiones, que ellas en un momento
dado no hubieran tratado o conseguido hacerlo. Por otro lado
estamos muy pendientes, porque muchas veces la viuda por su
ignorancia o por sus escasos recursos, se acerca a toda la
familia, pero muchas veces el patrimonio es la idea de
acercarse a ellas, eso es lo importante de esta institución
y es la única que ayuda a las viudas en el Estado de Sonora.
Reciben asesoría legal, fiscal, damos pláticas de nutrición,
todo lo que sea conocimiento que les permita a ellas de
alguna manera mejorar su vida y aplicarlos dentro de su
familia para la superación tanto de ellas, como de sus hijos
y su familia. También formo parte de la Asociación Gustavo
Hodgers, mi esposo el profesor Gustavo Hodgers, en su honor
la organización que lleva su nombre, porque él dedicó su
vida a la enseñanza del deporte de la universidad y gracias
a Dios, en su etapa en que fue maestro dio un apoyo integral
a los jóvenes, él era un estudioso del deporte, él sabía muy
bien las obligaciones y responsabilidades, no sólo como
deportista, sino también como ser humano y creo que hasta la
fecha por eso lleva su nombre la calle, por eso hay un
estadio que también lleva su nombre, porque los jóvenes que
fueron parte, quienes estuvieron en esa etapa, dejó una
huella indeleble en el cariño y en el respeto que le tienen
y de alguna manera con sus alumnos ha formado escuela. ¿De
alguna manera le aprendió algo a su marido? Primero mi
madre, porque era muy caritativa en su casa y en lo que veía
que podía ayudar, pero “Tavo” al ver la labor que hizo de
apoyar a sus alumnos, muchas veces yo me sentía un poco
molesta porque llegaba tarde, pero era por los
entrenamientos que eran hasta tarde y él tenía que
entregarlos ir a dejarlos a sus casas, porque en aquellos
entonces y todavía, el deportista no tiene recursos, cuando
no los apoyaba con ropa, los apoyaba con comida, entonces yo
me di cuenta de la importancia de la labor que estaba
haciendo él, ¡calladamente!, yo me uní a esa tarea y él al
morir dejó un gran nombre y creo que dejó huella en la
Universidad de Sonora y como ser humano. ¿Cuáles son sus
proyectos? Seguir apoyando en la medida que Dios, nuestro
señor me permita vivir, no he dejado de hacerlo creo
afortunadamente, he sabido compartir con mis compañeras,
porque para mí es muy importante la opinión, el que esté
lleno de gente nueva que se vaya agregando, dejar un legado
precisamente para que la tarea de estas tres áreas, en la
medida que yo pueda seguir ayudando, claro que lo voy a
seguir haciendo, porque para mí es inherente a mi estilo y a
mi forma de pensar, mi futuro yo no lo podría concebir sin
seguir apoyando lo que tantas satisfacciones me ha dado, no
por lo que yo haga, sino por lo que he recibido de enseñanza
de la gente a la cual hemos apoyado.
‘‘Al ver la labor que hizo (su esposo Gustavo Hodgers) de
apoyar a sus alumnos, muchas veces yo me sentía un poco
molesta porque llegaba tarde, pero era por los
entrenamientos que eran hasta tarde y él tenía que
entregarlos ir a dejarlos a sus casas, porque en aquellos
entonces y todavía, el deportista no tiene recursos, cuando
no los apoyaba con ropa, los apoyaba con comida, entonces yo
me di cuenta de la importancia de la labor que estaba
haciendo él, ¡calladamente!, yo me uní a esa tarea y él al
morir dejó un gran nombre y creo que dejó huella en la
Universidad de Sonora y como ser humano”.
Aída Josefina Isibasi Araujo de Hodgers.
¡Conózcala!
Nombre:
Aída Josefina Isibasi Araujo de Hodgers
Originaria: Hermosillo
Edad: 76 años
Actividad profesional: licenciada en farmacéutica, dueña de
la farmacia matamoros, tesorera municipal de 1991 a 1994,
directora de los organismos de la sociedad civil del Dif del
2003 al 2004.
Reconocimientos que ha tenido: mujer del año de 1986,
presidente honoraria y vitalicia de damas de chantal A. c. y
Agrupación george papanicolaou, miembro del consejo
universitario de la universidad de sonora, presidenta de la
unión de propietarios de farmacias. Años de labor Altruista:
29 años organizaciones en las que ha participado: damas de
chantal A. c., Agrupación george papanicolaou y fundación
Hodgers.
Nota Publicada: 6/6/2012 10:26 am
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